El Violín


El Violín
México, 2005

Dirige: Francisco Vargas Quevedo
Con: Don Ángel Tavira, Gerardo Taracena y Dagoberto Gama

Finalmente llegó a las pantallas regiomontanas la aclamada cinta mexicana "El Violín". Muchos creían que la suerte de este filme sería como la de muchos otros productos mexicanos que nunca ven la luz de la distribución, pese a tener una corrida excepcional en festivales de cine y mercados extranjeros. Pero en esta ocasión, la suerte cambió, no únicamente para esta película, sino para la cinematografía mexicana en general. Realmente que agallas de haberla lanzado a cartelera en plena batalla campal de blockbusters veraniegos, aunque creo que después de todo, esto más que perjudicarle, le beneficiará.


Ante una sala completamente llena, "El Violín" da inicio, haciéndolo de una manera violenta al presentar a miembros del ejército torturando a otras personas en busca de información. La primera impresión que nos da, es que se tratará de una cinta cruda, posiblemente en conjunción con esa fotografía en blanco y negro que nos sumerge en un mundo de pobreza y desesperanza. Sin embargo, la película nos tiene deparado un viaje que nos llevará de la mano hacia rumbos totalmente opuestos.


La historia en sí, es completamente simple. No tiene giros inesperados, no nos tiene reservada ninguna sorpresa hacia el final y la narración es lineal. Situada en una comunidad campesina, que bien podría ser la de cualquier país latinoamericano, vive Don Plutarco (Don Angel Tavira, sensacional!) junto con su hijo, su nuera y sus nietos. Sin embargo, la situación está difícil ya que últimamente, el ejército ha atacado ciertas comunidades aledañas con la finalidad de destruir con las guerrillas y grupos armados que se han organizado para contrarrestar la injusticia con la que son despojados de sus terrenos.


Un buen día el ejército llega a la comunidad, como era de esperarse, y mientras unos logran escapar, otros tantos son capturados, entre ellos, la nuera y la nieta de Don Plutarco. Decidido a buscar a su esposa e hija, Genaro busca ayuda en sus compañeros de la guerrilla, quienes están a punto de dar el gran paso y enfentarse al ejército. Mientras tanto, Don Plutarco decide arreglar las cosas de otra forma, y montándose en una burra, acompañado de su inseparable violín, enfrentará al ejército e intentará ayudar a su hijo dentro de sus posibilidades.


En primera instancia, "El Violín" presenta el retrato de marginación e injusticia que se vive en este tipo de poblaciones, que realmente no es único en nuestro país. Desgraciadamente, al ser uno de los sectores más apartados de la civilización y que se encuentra en lugares tan recónditos, uno está ajeno a todo lo que sucede en esos lugares, donde la ambición de los más poderosos no tiene límites, sin importarles el daño que causan a quienes habitan, trabajan y sobreviven en base a sus tierras. Obviamente, aunque tal vez no sea el objetivo principal de la cinta, de cierta forma trata de alertarnos que pese a que todos nos hacemos de la vista gorda y nos metemos en nuestra burbuja, en el mismo territorio nacional, ciudadanos como tú o como yo, tuvieron la desdicha de no contar con las mismas oportunidades, los mismos tratos y el mismo estilo de vida.


La película desenmascara la probablemente ya conocida verdad: se trata de una lucha entre la misma gente. Realmente los poderosos y los que dan las órdenes están de lo más cómodos, mientras que los soldados no son más que gente pobre que, en busca de una vida distinta, decidieron enrolarse y luchar por un fin que ni ellos mismos comprenden ni simpatizan. Es un triste retrato de la manipulación, explotación y poder de las clases influyentes en las que carecen de recursos. Y es aqui donde la música del violín y este instrumento ligan esta parte de la trama. La música de Don Plutarco logra unir de una forma pacífica y humana a los dos bandos, permite que ambos se conozcan y finalmente se den cuenta, que comparten las mismas raíces, la misma cultura, el mismo patrimonio.


Más allá de esto, "El Violín" es un relato humano y honesto, que sin necesidad de recurrir a explosiones, efectos especiales o de sonido, ni actores de gran calibre, te sumerge por completo en la historia y combinado con su ritmo lento y su estilo contemplativo, logran que para el final, termines comiéndote las uñas de la emoción. Es un filme que de iniciar violento, opta por un camino más pacífico, para mostrarnos que la mejor manera de resolver los conflictos, no es por medio de las armas, de la muerte, sino que basta con entenderse mutuamente y darse cuenta que los enfrentamientos de este tipo no tienen sentido.

"El Violín" es sin duda, un gran ejercicio de reflexión y un excelente trabajo cinematográfico en todos los sentidos. Una película que con poco, logra volcar tus emociones y sentimientos de una forma casi inimaginable. Es un retrato crudo, directo y desesperanzador de lo que se ha vivido, lo que se vive actualmente y de lo que probablemente, continuará ocurriendo.

2 comments:

  1. marichuy dijo...

    En efecto, “El Violín” es un filme sumamente honesto, situado en las antípodas del cine cargado de efectos especiales y situaciones inverosímiles. Si bien la primera secuencia resulta de una seca, pero muy cruda, violencia; a mí, además de la actuación de Don Angel de Tavira (merecidísimo su premio en Cannes), lo que más me conmovió fue la escena final, por todo lo que representan dos menores ganándose la vida mientras cantan las desventuras de su pueblo, de su gente.

    UnBlogDePelícula dijo...

    Concuerdo con Marichuy, la mejor escena, por su significado y la profunda reflexion a la que invita, es la ultima, en la que vemos a los dos menores tratando de ganarse la vida.

    Como dices, todo gira entorno a 'lucha del hombre contra el hombre'. Basta con percibir la desconfianza en los ojos de los personajes.

    Saludos!